LOS SIETE ESTADOS DE LA BRUJA

– A Fashion Story By Pablo Álvarez –

1. En un mágico lugar, acariciado por el manto de las auroras boreales, tierra donde gélido viento se transforma en desgarrados surcos en la negra arena; lugar conquistado mediante pulso pertinaz al mar, que fue ganado mediante fuego y hielo. Allí, donde géiseres, cual furias de la naturaleza son reinas del lugar, brotan candentes y pestilentes pócimas haciéndose entre rocas y riscos. En ese lugar inhóspito, territorio donde se conjuga lo imposible, para ser bruja es necesario el sacrificio.

2. Con férrea voluntad e inquebrantable decisión, como si ello no conllevase dolor, la aspirante a bruja ha de entregarse íntegramente a los elementos. Allí donde la tierra rezuma venenosos gases y de las rocas fluyen hirvientes aguas, comienza una danza de iniciación de siete niveles. Solo las más aguerridas son capaces de realizar el viaje a través del « agua » en sus diversas formas. Hierven en las pozas hasta evaporarse en infinidad de pequeñas gotas que, errantes y entre nubes ionizadas, finalmente son arrojadas sobre la estepa en forma de rayos. 

3. El viaje iniciático continúa. Nuevamente son evaporadas y sometidas por frías corrientes de aire, forzadas a pasar de estado líquido a sólido; cristalizándose en miles y caprichosas formas geométricas que tienen la asombrosa cualidad de desgarrar la luz. Esas estructuras geométricas son finalmente depositadas todas juntas, a ras del suelo, conformando un hermoso y espectacular manto blanco, donde el universo no puede retener la necesidad de verse reflejado en él. Así, yace en secreto y en el más absoluto de los silencios con el único cometido de robar los secretos más profundamente escondidos. Cuando finalmente continúa su viaje, después de fundirse y transformarse nuevamente a estado líquido, ya son portadoras de grandes secretos cósmicos; retenidos en pequeños prismas calidoscópicos, que han sido extirpados al universo a través de la luz.

4. Discurriendo va, como lagrimas a través de ríos y afluentes, y repartiendo altruistamente por el camino su información a toda planta, mineral o animal que tiene la dicha de cruzarse con ella. Fluye a borbotones a través de los cauces, precipitándose por grandiosas cascadas y cañones. Volverá con las estaciones, tantas veces como sean necesarias, para finalmente aglomerarse y congelarse en los grandes glaciares; cristalizando toda la información arrebatada al caprichoso cosmos, que ha escrito en delicado lenguaje sobre ella. Casi inapreciable para el incauto ojo humano, pero perceptible a ojos de quien observa; en gran evidencia, mas en absoluto desconocimiento para nosotros. Allí permanece, conformando una vasta biblioteca cristalina en la que están escritos todos los secretos del universo.

5. La iniciada no ha de vacilar. Sin albergar miedo alguno, y con férrea determinación, tendrá que danzar en una vehemente entrega de su espíritu tantas veces como le sea requerido; dejándose arrastrar con la suave brisa a través de los páramos para, finalmente, terminar en el colérico y embravecido mar, y cohabitar en estados energéticos simples hasta fundirse con las mismas fuerzas geométricas que esculpen el basalto. En esa danza, la bruja, ha entregado su esencia en el proceso, se ha fundido en la misma estructura que impregna la realidad y da identidad a la naturaleza. Es un gran sacrificio iniciático que termina siendo recompensado, pues la bruja, ha yacido en el hielo y ahora, renace, se alza sobre él en una frecuencia que para el universo no tiene secretos. Esa es la recompensa que obtiene la bruja, pues al conocer la telaraña que forma la realidad es capaz de alterarla y doblegarla a placer.

6. Solo a través de la feminidad, en su definición más pura e impertérrita, y como único símbolo de creación, es capaz de seducir a la misma existencia alquímica de la realidad, confundiendo su esencia y despojándose de su mayor castigo como humano, la finitud de su identidad o lo que algunos llaman muerte. Rompiendo así el interminable ciclo de entrega del espíritu llegado su momento, quiebra el ciclo de abandonar el cuerpo a merced de la descomposición en un perfecto equilibrio, el cual un día cedió sus valiosos ingredientes para que pudiese experimentarse en un cuerpo, con el que poder reconocerse como una identidad única e individual.

7. El destino detesta y envidia a la bruja, porque ella consiguió burlarlo y continuará poseyendo su primigenia identidad a través del tiempo, sin entregarla al gran plan cósmico. La bruja camina libre, pero no exenta en su senda de tribulación. Es un alto precio, y no es labor de humano dominar su propia identidad a lo largo de infinidad de milenios. Pero una bruja no teme a la muerte, porque la ha mirado a los ojos, conoce su esencia y ahora forma parte de ella. Su cuerpo, aunque físico, no está sujeto a las leyes de esta realidad y pertenece a otro plano de existencia, a otra realidad en la que la muerte no tiene dominio sobre ella. Ahora, la bruja, habita en un limbo en el que no está ni viva ni muerta, sino que ya se ha convertido en una fuerza más de la naturaleza.

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